febrero 4, 2016 admin

Consejos para estudiantes de música – leer a Robert Schumann en nuestros días

Robert Schumann.  Litografía por Joseph Kriehuber. (Fuente:Wikipedia)

Presentación

Hoy queremos proponer una lectura a lo que todos nosotros en proceso de formación siempre recibimos, y muchas veces no sabemos apreciar hasta que lo necesitamos o nos sentimos ante la necesidad de mejorar por nosotros mismos: consejos.

Y no cualquier tipo de consejo sobre estudios musicales, más sino a una figura curiosa del romanticismo, Robert Schumann. Compositor y crítico. Casado con Clara Wieck, hija de su maestro y una de las pianistas más célebres de su época (y que al patriarcado se le olvidó dar mérito a través de la historia, pero ese es tema para otra entrada.)

En esta nota, haremos un repaso sobre algunos consejos que Schumann ofreciera en su libro “Consejos para estudiantes de música”, setenta enunciados que hablan sobre valores, prácticas y sugerencias de la mano de un compositor “de oficio” a la vieja usanza. Para contrastarlo con nuestras prácticas habituales.

Comencemos


1.- La educación del oído es de máxima importancia; es conveniente, pues, que enseguida te ocupes de ella, esforzándote en reconocer cualquier sonido que oigas y la tonalidad de cada trozo de música. Procura también saber que sonidos producen las campanas, el cucú, etc..


 Definitivamente reconocer cualquier sonido que oigamos es en gran parte a su personalidad que lo hace ser único y diferente a otro; y es el timbre, por lo general algo completamente mirado en menos en nuestro proceso de aprendizaje (solemos ocuparnos de las duraciones y las alturas mayoritariamente); ya bien sea el diseño sonoro de nuestros sonidos o el tono de nuestro instrumento. Algo interesante de considerar es que actualmente existen softwares como mixed in key que te permiten reconocer la tonalidad de la música, usado por los DJ’s para empatar las armonías. También se refiere a las campanas y otro tipo de instrumentos que su altura es indeterminada (como las percusiones no temperadas).


6.- No te asustes de los nombres: Teoría, armonía, contrapunto, etc…; con un poco de buena voluntad, pronto te serán familiares.


Y hoy en día la lista sigue sumando y parece interminable: Mastering, Dithering, Parallel processing, Oversampling,… por qué no hablar de los algoritmos de los diferentes tipos de síntesis (ya con la FM pareciera que tuviéramos suficientes problemas). Pues todo vendrá eventualmente con claridad si seguimos un proceso metódico de abordar las cosas.


7.- ¡No toques negligentemente! Ejecuta cada trozo siempre con mucha atención, sin omitir nada.


Nada más adecuado que siempre dar lo mejor de nosotros mismos aunque sea practicando. Schumann nos invita a no distraernos aunque estemos realizando una tarea simple.


8.- Tocar muy deprisa es un defecto tan grande, como tocar muy despacio.


El tempo giusto antes del periodo clásico consideraba que existía un tempo adecuado para interpretar las piezas, en función de su metro y unidad de tiempo. Eventualmente los compositores utilizaban un enunciado en italiano que indicaba más o menos cual debería ser la velocidad adecuada para tocar. Luego consideraron el uso de marcas exactas de beats per minute (BPM) y actualmente tenemos estilos de música clasificados en pulsaciones por minutos.

Schumann – Träumerei, “Kinderszenen” No. 7, Scenes from Childhood | Vladimir Horowitz

19.- No ejecutes las composiciones que están de moda. El tiempo es precioso, y sería necesario vivir cien veces más de lo que se vive para llegar a conocer solo la buena música existente.


 Schumann quizá no podría atisbar que en los tiempos que vivimos la “música que está de moda” tenga una influencia tan directa en el quehacer de los creadores. 


27.- Procura conocer paulatinamente las obras maestras de los mejores compositores.


Una de las tareas más importantes si nos tomamos en serio nuestro oficio. Conocer a los mejores exponentes de la música que más nos interesa. (y toda la otra, por qué no.)


37.- Mitiga la severidad de tus estudios musicales con la lectura de buenos poetas. Además, pasea muy a menudo por los campos y los bosques.


Independiente de la predilección “romántica” de leer a Goethe y admirar la naturaleza, siempre es bueno reforzar nuestro trabajo duro con actividades paralelas que nos permitan desarrollarnos de manera completa.


48.- Escucha con atención los cantos populares; ellos constituyen un rico manantial de hermosísimas melodías que te facilitarán el estudio sobre el carácter de la música de las diferentes naciones.


Interesante como actualmente muchos artistas actualmente recurren a lo popular o inclusive a lo local e indigenista en orden de generar nuevas propuestas; definitivamente algo para no dejar de tener en cuenta.


56.- Es bueno componer pequeñas melodías en el piano; pero si las ideas musicales vienen a ti, sin buscarlas en el piano, tendrás que alegrarte mucho más, porque tu sensibilidad musical se despierta. Los dedos deben ejecutar lo que el cerebro quiere, y no lo contrario.


Antes de la época en que los ordenadores nos ayudaran a fijar nuestras ideas en un soporte al mismo tiempo de oírlas, el piano era el instrumento más utilizado para componer; su registro incorpora en gran medida todos los instrumentos temperados existentes en una orquesta, y por ende una predilección siempre ha sido fijar lo que se oye; interesante como el autor nos propone reivindicar las ideas por sobre todo lo demás.


70.- El Estudio no tiene fin.


El consejo más completo de toda la lista 🙂

Cerrando

Definitivamente hay muchos más consejos y cosas útiles para nosotros que esta selección que me permití filtrar, también cada uno de nosotros con su experiencia va teniendo la capacidad de proponer los propios. Puedes leer los 70 consejos completos acá, o mejor: ¿qué esperas para compartir los tuyos?.